domingo, 12 de mayo de 2013

Ven


William Adolphe Bouguereau

Te acerco a la carnosidad de mis labios apretándote entre mis dientes.
Pronto, tu cuerpo entra en calor como gélido metal ansioso de lumbre. Ya mi índice, ya pulgar, a los que pellizcas con levedad, abren cuidadosamente tu tímida boca a punto de doblegar. Te sostengo como nota musical ―como DO, como SI, como LA...―  unos segundos mientras la sangre se agolpa y el latido del corazón se hace sentir en las falanges de mis dedos. Ven ―te digo―, acaricia mis cabellos con suavidad, como hace el viento sin brío. Ven, pero muerde al tiempo con fuerza de joven zagal,  forjada en el campo con el estío... y en invierno con el frío...a la voz del capataz.


A la horquilla de mi melena.



Esperanza

3 comentarios:

Baldur dijo...

Hola Esperanza.

Que cálida bienvenida.
Me recuerda el final de una poesía de Bertolt Brecht:
...und Begierde verschlug mir die Stimme.

Baldur

Esperanza Clímaco dijo...

Hola, Baldur.

Una horquilla es lo que se merece por ser tan fiel a nuestro cabello.

Gracias por leer y comentar tu parecer.

Un abrazo.

Erika Roostna dijo...

Me encantan las sorpresas...gracias!

Erika